domingo, 16 de octubre de 2016

La pérdida de valores en la sociedad actual y sus consecuencias




Los valores son convicciones profundas de los seres humanos que determinan su manera de ser y orientan la conducta. Formados por un conjunto de principios,  normas éticas y morales que determinan el comportamiento.
Los valores más importantes de la persona forman parte de su identidad y están íntimamente relacionados con nuestras emociones y sentimientos.
 Los valores son los criterios que dan sentido y significado a la cultura y a la sociedad total. 
Nuestra sociedad actual se caracteriza por una ausencia de valores. La mentira, el miedo, la corrupción, la violencia, el robo, son la realidad cotidiana. Los antivalores han invadido todos los sectores: familiar, social, político, económico, cultural, religioso. Estas características generan confusión, desorientación y conductas nocivas e incluso patológicas. El sentimiento de vergüenza, honor y culpa, ha desaparecido. En el ámbito familiar: maltrato y ausencia de normas de urbanidad y respeto entre la pareja, hacia los hijos, a los padres, a los abuelos.

En el ámbito educativo: lesfuerzo, fomentada por la promoción automática, igualdad a la baja, sin olvidar el acoso escolar.

En el terreno laboral: moving, acoso psicológico, sexual.

En los medios de comunicación: La información veraz de lo cotidiano cargada de antivalores. Las emisiones que difunden estereotipos basados en una sociedad mercantilista y de consumo; promovido y diseñado por la industria.
En los espacios públicos: falta de seguridad ciudadana motivada por el vandalismo, robo, generando desconfianza y sospecha.

En el ámbito político: determinados personajes buscan el adocenamiento de las masas para manipular y perpetuarse en el poder para su beneficio y enriquecimiento personal.
La sociedad capitalista prima el comportamiento egoísta, la sociedad de consumo genera una confusión mental basada en elementos externos, fomentando la ambición, codicia, envidia, pasión por el dinero,  lujo, los bienes materiales.



La crisis por la que atravesamos no es una crisis de valores en sí, sino del sentido de éstos y de nuestra aptitud para gobernar y orientar los actos humanos. La descomposición social que se vive en la actualidad, abarca todos los ámbitos de la vida diaria. Comienza desde el ejemplo que dan los gobernantes terminando con el comportamiento del niño en el colegio. Aunque parezca un sin importancia y fácil de resarcir, no es así. Es totalmente lo contario, es un tema transcendental para vida humana en general y que se encuentra en todos los rincones del planeta tierra.
Un ejemplo palpable que se vive en la sociedad actual venezolana, son los casos de corrupción suscitados mayormente en el entorno político y que brindan un pésimo ejemplo acerca de lo que es el verdadero servicio público, pues lo único que hacen es "servirse del público". El venezolano ha sido testigo de como los médicos y enfermeras sustraen material quirúrgico de los hospitales, sin importar que esto significa dejar a un paciente sin la oportunidad de utilizar ese material. De tantas veces que se repite esta conducta ya el personal sanitario lo considera normal; y así como este hay un sin número de casos, que no vale la pena traer a acotación porque se tendría que escribir un libro al respecto.
Media humanidad sufriendo de hambre y la otra mitad de obesidad. A nivel individual disminuye o desaparece el aprendizaje y el gusto por la educacióncultura, respeto por los semejantes y la satisfacción de los sacrificios recompensados con el éxito. Para los jóvenes de hoy es más fácil robar y pelear, que el trabajar honestamente por lo que, se quiere lograr. Se vive en un constante irrespeto hacia los derechos del otro y en especial si este es una persona mayor. Aunque suene dramático, mucha gente se pregunta a dónde iremos a llegar.


Ética y política: valores para un buen gobierno
Al ser las instituciones de carácter público, es importante contar con personal formado en ética, entendida ésta como la herramienta poderosa que forma la conciencia de los hombres y desarrolla plenamente su capacidad de juicio. La formación ética es vital en los individuos pues éstos tienen un carácter eminentemente activo en la marcha y desarrollo de los organismos. Precisamente, una de las causas que ha provocado la desconfianza en las instituciones públicas es la ausencia de principios y valores éticos, lo que da pie al incremento de vicios o actitudes antiéticas tales como la corrupción, el abuso de autoridad, el tráfico de influencias, etc. Situaciones que impiden que se alcancen las metas y objetivos institucionales.
Una clasificación general respecto al personal que opera en el gobierno señala que existen dos tipos de personas que participan en la dirección y operación de las instituciones, éstos son: políticos y funcionarios. Ambos tipos tienen por objetivo común servir a la sociedad a la que representan, lo que los coloca como servidores públicos. Para lograr buenos resultados en todo gobierno se requiere contar no sólo con funcionarios responsables, se necesitan también políticos responsables puesto que son éstos últimos quienes gozan del máximo margen de autonomía en las decisiones, y de éstas decisiones depende a su vez la actuación de los primeros. La ética para los servidores públicos se refiere a situaciones de aplicación. El bien común, lejos de ser una abstracción, se materializa en cada acto realizado en las múltiples instancias de la Administración Pública. Es la suma de miles de decisiones diarias de los servidores que laboran en las organizaciones públicas. Cada funcionario se encuentra diariamente con dilemas éticos que unas veces resuelve de manera rutinaria y otras como resultado de una profunda reflexión. Aunque el sentido común alberga principios básicos que nos permiten conocer lo que es correcto de lo que no, existen situaciones en lo que lo bueno no siempre resulta evidente. La decisión en un conflicto puede ser equivocada si la persona no cuenta con una escala de valores que le permita discernir adecuadamente. En el momento en que el hombre decide y actúa la respuesta puede ser justa o injusta, adecuada o inadecuada. Por eso es importante que los servidores públicos cuenten con un marco que les sirva de guía en sus decisiones. De esta manera, la ética pública da al servidor público un conocimiento que le permite actuar correctamente en cada situación por difícil que esta sea al ofrecer criterios para encontrar soluciones adecuadas.
La razón por la que la ética es un instrumento necesario radica en que ésta se orienta al estudio de las acciones humanas por lo cual las explicaciones a las distintas conductas giran en torno a esta disciplina. Cada acto que realiza el hombre tiene su fundamento o justificación en la ética. Cuando los hombres públicos responden a una filosofía ética, se auto controlan al ser responsables de su conducta y de cada uno de sus actos. De esta manera, la ética es el mejor instrumento porque conlleva el autocontrol mediante el uso correcto de la razón a partir de la idea de servicio colectivo, elemento importante en los servidores públicos.

¿Qué se persigue con la ética pública?
 La Ética Pública tiene por objeto conseguir que las personas que ocupen un cargo público lo hagan con diligencia y honestidad como resultado de la razón, la conciencia, la madurez de juicio, la responsabilidad y el sentido del deber. Una adopción verdadera de la ética exige un profundo cambio de concepción, de actitud psíquica, de mentalidad, que logre impedir pensamientos corruptos. El objetivo material de la ética en el ámbito público se enfoca a los actos humanos de funcionarios públicos, esto es, a la rectitud moral de su actuación. La ética busca cultivar la inteligencia en valores y moderar el carácter de los gobernantes, y si bien esto es importante en cualquier disciplina lo es más en la política y en la administración pública porque ambas son responsables de conducir los asuntos de un Estado. Aunque parezca una verdad de perogrullo es conveniente afirmar, una y otra vez, la necesidad de la ética en los servidores públicos ya que es precisamente su ausencia la que provoca que muchos de ellos en diferentes instituciones públicas caigan y sigan cayendo en escándalos de corrupción. Personas sin escrúpulos ocupan cargos importantes del Estado escudándose además en la imagen de ser hombres respetables u honorables.
Algunos principios que acompañan al político y al funcionario son los siguientes:
a) Autoridad. La teoría política enseña que la autoridad es la facultad o potestad que tienen los gobernantes para mandar mediante tareas que beneficien a los gobernados. Cuando la autoridad no se entiende como servicio a un bien común dicha acción se corrompe y se transforma en despotismo. El despotismo es una forma de poder anti político. Cuando el poder va acompañado de autoridad resulta una acción eficaz en orden a procurar el incremento de bien en aquellos a quienes se dirige.
b) Honor. Entendido como el reconocimiento a las acciones emprendidas que tengan algún merito. Busca la estima de los demás. Tiene que ver con las obras buenas que realice un individuo. Un hombre malo no podría merecer honor, siendo éste el premio a la virtud que se otorga a las personas con buena fama. El honor es tan importante que algunas personas hacen de éste su principio en la vida, sin embargo, a pesar de ser una virtud es por pocos aspirado, pues al parecer “a la mayoría de los hombres les mueve más la avidez de riqueza que de honores.” De no ser así, al tratar asuntos de mucha importancia ocasionarán graves daños al Estado. Si los cargos públicos son honores del Estado, quien ocupe un cargo público tiene el deber de honrarlo, y la mejor manera de hacerlo, es emprendiendo obras que sean dignas de elogio. Cuando el principio de honor lo adquieren los miembros que integran un gobierno, sin duda éstos realizarán obras que beneficien a todo el Estado, generando a su vez el reconocimiento de ser un “buen gobierno”.
c) Justicia. La justicia tiene que ver con un bien para otro. Es la práctica de la virtud total para con otro. A pesar de ser la justicia un bien para el Estado y un elemento importante de la política, no es fácil ponerla en práctica. En ocasiones, los encargados de ejercerla la descuidan o la dejan de lado, lo que da origen a que haya muchos agravios sobre todo para los más débiles. El hecho de que se omita tiene un precio: el sufrimiento humano. Los sufrimientos vienen en distintas formas: pobreza, desempleo, hambre, dolor, muerte. Pero lo peor es que estos sufrimientos se perpetúan y crecen. El observar tanto dolor en los gobernados habla de la impotencia de los gobernantes del olvido que han hecho de la justicia.
d) Libertad. El hombre libre es aquel que puede gobernarse por sí mismo y es capaz de dominar sus apetitos y pasiones por medio de la razón. Y esto no lo hace por reprimirse sino porque ha pasado a un nuevo nivel de conciencia. La libertad va acompañada de ciertos elementos, implica cierta sabiduría, poseer algunos conocimientos, tener educación. Respecto a la libertad de los pueblos, la teoría política sostiene que hay dos condiciones para que un Estado sea llamado como tal, estas son: “riqueza y libertad”.29 La riqueza proporciona la autosuficiencia, la libertad concede la soberanía, autonomía e independencia. Es responsabilidad de los representantes del Estado evitar que el pueblo caiga en la esclavitud. Si un gobierno esclaviza a su propia comunidad es un gobierno tirano. Cuando se gobierna un pueblo se pretende, no que éste viva como esclavo, sino que sea libre.
e) Prudencia. Es una disposición de la acción que va acompañada de una deliberación con respecto a lo que puede ser benéfico o nocivo para el hombre. La prudencia se enfoca a los casos particulares, se manifiesta en el saber, en la experiencia y en la capacidad de obrar. Se basa en el principio racional el cual reflexiona y elige lo que es mejor para posteriormente manifestarlo en la práctica. El hombre prudente tiene la capacidad para decidir convenientemente asesorado por el principio de la recta razón. “Es prudente no aquel que tan sólo posee la norma recta de conducta, sino que también obra asesorado por un principio racional, por lo que considera ser lo mejor... al hombre prudente le corresponde llevar a la obra lo que es recto.”

Análisis y conclusión:
Es imprescindible rediseñar y volver a educar a la sociedad, empezando desde los niños que son el pilar fundamental del futuro. Debemos introducir en las primeras etapas de la educación asignaturas donde se siembren valores sociales; haciendo renacer conductas morales y éticas.
Para tener una concepción positiva de la vida, hay que empezar por respetarse a uno mismo, es lo que llamamos el auto respeto.
No se puede seguir buscando responsable de la violencia, más bien asumir compromisos sobre que podemos aportar para minimizarla. Incentivar el amor entre los semejantes y no el odio. Fomentar el amor a la patria y a la familia. La familia es la base de la sociedad.
Incentivar no solo en los colegios sino en los foros sociales valores tales como la amistad, cooperación, justicia, equidad, confianza y tolerancia. Que estos valores sean tomados en cuenta como premisa del trabajo en equipo de las comunidades.
La religión también es parte fundamental de la sociedad, el ser humano debe mantener creencias religiosas y sentir temor al castigo moral.

Bibliografía:
http://www.encuentros-multidisciplinares.org/Revistan%BA27/Oscar%20Diego%20Bautista.pdf

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